GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 320
Gaceta de La Solana 4 El Tema A urelio M aroto M ari Carmen llega a la entre- vista con una bolsa de tela. En un lado, el escudo de Ceuta. Debajo, una frase: «No importa dónde me lleven mis alas; mis raíces es- tán siempre en Ceuta». No la trae para la foto. La lleva siempre. Y ahora, sufre por su tierra como nunca antes. Muy a su pesar, Ceuta está de moda. La crisis migratoria ha roto su tranquilidad y ha despertado miedos que, en realidad, nunca se fueron del todo. «Ceuta y Me- lilla llevan mucho tiempo abandona- das», dice con resignación. La sola idea de que algún día dejen de ser ciudades españolas le atenaza. A ella y a todos los ceutíes. Las cosas no se ven igual al otro lado del Estrecho. María del Carmen Rodas Guerre- ro nació en 1969 y lleva su ciudad en el corazón. Le viene de casta: ceutí era su padre, Pedro Rodas Jiménez, falleci- do en 2019; ceutí es su madre, Carmen Guerrero Mesa, de 87 años; ceutíes eran sus abuelos y ceutíes son sus tres her- manos, Salvador, Milagros y Natividad. Caballas de raíz, todos. Y sin embargo, en diciembre cumplirá catorce años en La Solana. «Estoy aquí, como se dice muchas veces, por amor». Todo empezó en el carnaval de 2012, en Granada, donde estudiaba su sobrina Lucía. Mari Carmen estaba sin trabajo y se fue a hacerle compa- ñía. Allí, por puro azar, conoció a Paco López de la Isidra, un solanero que andaba de viaje por la ciudad nazarí. Primero, los teléfonos. Luego, horas de conversación. Después, el billete definitivo. Salió de casa de sus padres con 43 años y se lanzó. «Ya tenía una edad y dije: pues lo voy a intentar, a ver cómo sale». Salió bien. Sus padres la visitaron por primera vez en 2013 y quedaron encantados con La Solana y con los solaneros. A ella le pasó lo mis- mo. Aunque echa de menos su tierra, se sintió acogida desde el primer día. «Los manchegos son muy parecidos a los andaluces: buena gente». Un día fatídico Entonces llegó el 30 de julio de 2026. Entre ese día y el siguiente, unas 72.000 personas, según las cifras oficiales, cru- zaron desde Marruecos a una ciudad de apenas 80.000 habitantes. Fue la mayor entrada de su historia reciente. La ma- yoría regresó en pocos días, pero miles se quedaron, durmiendo en calles y playas. Hubo decenas de muertos en la costa. La anterior gran crisis, la de mayo de 2021, ya había dejado huella, pero esta fue de otro nivel. Mari Carmen lo vivió desde la dis- tancia, que a veces es peor. «Lloraba todos los días», dice sin dudar. «Veía internet, ponía la tele, hablaba con mi gente y no podía hacer nada». Su ma- dre, que vive en pleno centro, apenas vio movimiento y se encerró en casa. Su sobrino, bombero, le contó cosas que ella prefiere no repetir. «Durante tres días nadie podía salir a comprar porque todo estaba cerrado; se paralizó Ceuta». Hoy, le cuentan, el comercio va reabriendo, «pero sigue muy tocado». En agosto cogió el helicóptero des- de Cádiz para ver a su madre y estuvo tres días. Su marido quería recorrer las zonas que salían en televisión, pero ella se negó. «No quiero ver a Ceuta así», le dijo. Hizo la compra en el súper, se quedó junto a su madre y no quiso ver más. Solo con saber que las playas del Trampolín estaban ocupadas, se le en- cogía el alma. Mari Carmen no se anda con rodeos. Distingue entre lo que llama «la inmi- gración de siempre, gente trabajadora que necesitaba salir de su país», y lo que vio este verano. «Lo primero lo defen- demos, pero esto ha sido una invasión, no un problema migratorio». Sabe que la palabra es dura, pero no tiene reparos en usarla. Asegura que muchos de los que llegaron llevaban dinero y sacaban efectivo del banco a diario con sus tar- Ceuta en el alma: “Llevamos mucho tiempo abandonados” Mari Carmen Rodas llegó a La Solana por amor, pero nunca dejó atrás sus raíces. La reciente crisis migratoria ha reavivado los miedos que siempre acompañaron a los ceutíes. Aunque reconoce la solidaridad del resto de España, y en particular de los solaneros, confiesa que todavía le cuesta imaginar el futuro de la tierra donde nació. GACETA se ha adentrado en su corazón caballa. Mari Carmen, en primer plano, junto a su familia en Ceuta en los años 70
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