GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 320
Gaceta de La Solana 14 Semana de la Zarzuela G abriel J aime H ay escenarios que nunca se ol- vidan. Y lugares que terminan formando parte de una vida. Para Antonio Torres (Málaga), La Sola- na es ambas cosas. Este barítono de voz rotunda y porte de galán lleva muchos años unido a nuestro municipio y a su Semana de la Zarzuela, una cita que co- noce desde dentro y en la que ha partici- pado como cantante, director de escena e incluso pregonero. Su historia con el festival comenzó con un personaje em- blemático, Juan Pedro, de La rosa del azafrán . Desde entonces, ha regresado a menudo, estrechando los lazos con un acontecimiento que considera excepcio- nal en el panorama lírico. El Teatro ‘To- más Barrera’ ha sido testigo de algunos de esos encuentros entre el artista y un festival que, en sus propias palabras, es «único en el mundo». Así lo cuenta en una entrevista exclusiva para GACETA. La música llegó pronto a su vida. Des- de los siete años cantaba y tocaba instru- mentos, aunque el canto lírico tardó algo más en abrirse paso. Tenía alrededor de 25 años cuando descubrió que aquella afición podía convertirse en una profe- sión. Antes había trabajado como maes- tro y psicólogo. Después, la voz hizo el resto. Los escenarios de medio mundo comenzaron a formar parte de su trayec- toria. «Subirme a un escenario para in- terpretar un personaje de zarzuela es lo más cercano que yo conozco a ser feliz», reconoce. Una declaración que resume su manera de entender el oficio. La suya es una voz de barítono, situada entre la del tenor y la del bajo. «Los barítonos so- mos los que debemos aportar el color, la calidez y la expresividad en la zona me- dia de la partitura», explica. Cada personaje es un nuevo comienzo La experiencia no ha apagado la curiosidad de Antonio Torres. Al con- trario. Tras una dilatada trayectoria, sigue encontrando en cada papel una oportunidad para descubrir nuevos matices. «Estrenar un papel me resulta siempre como un reto que te mantiene vivo», afirma. Y volver sobre persona- jes conocidos tampoco significa repetir una fórmula. Siempre queda algo por explorar. «Me gusta ver el lado humano de cada personaje y darle mi humilde aporte, dentro de su contexto», añade. Ahí reside, quizá, uno de los secretos de su interpretación: comprender al personaje antes de darle vida, buscar sus contradicciones y encontrar aquello que lo hace cercano al público. Porque la zarzuela, como la vida, está llena de emociones reconocibles. La zarzuela emociona, pero necesita renovarse Antonio Torres lo tiene claro: el gé- nero conserva intacta su capacidad para conmover. Sus historias siguen hablan- do de nosotros. Del amor y del desamor, de las dificultades cotidianas y de una sociedad que, pese al paso del tiempo, continúa reconociéndose en muchas de aquellas tramas. «Los temas son muy cercanos a la problemática de la gente, las historias de amor y las de desamor no pasan de moda nunca, y suelen estar acompañadas de bastante crítica social. Además, la mú- sica es excepcional, te hace reír o llorar, pero siempre te emociona», señala. Sin embargo, esa capacidad de conectar con el público no garantiza por sí sola el futu- ro del género. La zarzuela necesita abrir nuevas puertas. Y hacerlo sin perder su esencia. Modernizar no significa romper con todo lo anterior. Para Torres, cada propuesta debe responder a una razón artística, sin caer en cambios arbitrarios ni renunciar al valor de los montajes que respetan el lenguaje histórico. En esa tarea, las compañías desem- peñan un papel fundamental. «Hay que trabajar más para que el público que no ha visto ninguna zarzuela vuelva, al igual que la gente joven, y debemos cuidar todos los detalles porque no pueden ver algo que no se haya ensayado», subraya. El reto es exigente. Hay que con- quistar nuevos espectadores, cuidar a los de siempre y ofrecer producciones a la altura de un género que forma par- te del patrimonio cultural español. La Antonio Torres y un milagro llamado La Solana El conocido barítono malagueño reivindica la trayectoria de la Semana de la Zarzuela, destaca su evolución y defiende su internacionalización. Pero también advierte de la necesidad de renovar el género lírico a nivel global Antonio Torres es un defensor del género lírico
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