GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 319

Gaceta de La Solana 39 La Gaceta deportiva de la movilidad funcional y mantener capacidades que de otro modo se dete- rioran”, subraya. Hay también una cuestión de fu- turo. Las generaciones cambian y las familias no siempre pueden asumir el cuidado de sus mayores. Juan obser- va que esa realidad hace reflexionar a muchos. “Ven que vienen sus nuevas generaciones y a lo mejor no los van a poder cuidar”, apunta. El ejercicio, en ese sentido, complementa lo que la medicina no siempre puede proporcio- nar. “No se trata únicamente de curar una dolencia cuando aparece, sino de trabajar antes para que el cuerpo con- serve recursos”. La prevención adquie- re así una dimensión cotidiana. El cuerpo como herramienta En Garden Center conviven distin- tos perfiles. Está quien llega buscan- do un cambio físico rápido y quien entiende el entrenamiento como una inversión a largo plazo. Para Juan, la diferencia es importante. “El que viene buscando el cambio físico instantáneo, poco te va a durar”, afirma. En cam- bio, considera especialmente valioso al cliente que busca “funcionalidad y movilidad”. Es ahí donde sitúa buena parte de su trabajo. El entrenamiento comienza por los movimientos bási- cos: tirar, empujar, flexionar, exten- der, trabajar las caderas y las rodillas; aprender a realizar una sentadilla o un peso muerto no es solo levantar más kilos. Es aprender a mover el cuerpo correctamente. “Lo primero que hago es enseñarle los distintos vectores de movimiento, y a partir de ahí adapto el entrenamiento a cada persona y a sus circunstancias”. No todos pueden ha- cer lo mismo ni necesitan hacerlo de la misma manera. La edad, por tanto, no debería ser una frontera para el ejercicio, sino un motivo para hacerlo con mayor criterio. Y aunque pueda existir la imagen tradicional del gimnasio aso- ciado al hombre musculoso, la reali- dad de Garden Center apunta en otra dirección. “Puedo decir que hay más mujeres”, señala Juan. Y no duda a la hora de valorar quien es más disci- plinado: “Ellas, sin duda, y además tienen menos egos”. Mucho más que músculo En el trabajo con pesas, mejor las cargas libres. “Las máquinas son sus- titutivas, pero el peso libre obliga al cuerpo a coordinarse, estabilizarse y responder”. “Con la mancuerna y la ba- rras no solo trabajas el músculo princi- pal, sino que trabajas la coordinación y los estabilizadores”. Y en esa coordina- ción encuentra otra de las grandes ven- tajas del ejercicio: su dimensión cog- nitiva. Y es que moverse exige que el cerebro participe. Hay que reconocer posiciones, coordinar movimientos, recordar patrones, mantener el equi- librio y adaptar la respuesta del cuer- po. “Cuando dejas de moverte, pues ya empiezas a perder reconocimiento, memoria, intelectualidad…”, afirma. Mantener una vida físicamente activa puede contribuir también a conservar esas capacidades durante más tiempo. Una cultura del ejercicio que ha cambiado Juan lleva prácticamente toda su vida vinculado a este mundo y ha asis- tido a una transformación evidente. Hace quince años, acudir al gimnasio podía parecer una rareza para deter- minados sectores de la población. Hoy forma parte de la rutina de muchas personas. En este sentido, las redes so- ciales han contribuido a popularizar el entrenamiento y a acercar la cultura del gimnasio a públicos mucho más amplios. La imagen del culturista ha dejado de ser la única referencia y el ejercicio se ha incorporado a un dis- curso relacionado con el bienestar, la salud y el envejecimiento activo. Pero esa democratización también tiene un riesgo: pensar que cualquiera puede entrenar de cualquier manera. Por eso, insiste en la importancia de una orientación profesional. “Tienes que dejarte llevar”, sostiene. La ex- periencia del entrenador debe servir para adaptar los ejercicios, corregir errores y evitar que el usuario tenga una falsa sensación de capacidad por- que se ha sumergido en internet y cree que sabe mucho. Error. “A veces das una pauta y el cliente considera que es poco, añade peso o modifica ejer- cicios por su cuenta; así es como vie- nen las lesiones”. “No olvidemos que lo más frágil que tenemos es nuestro cuerpo”, insiste. Al final, la cuestión no está en le- vantar más peso que nadie. Está en poder seguir levantándolo cuando los años hayan hecho su trabajo. Se trata de poder agacharse, levantarse, cami- nar, cargar una bolsa o subir una es- calera sin pedir ayuda. En definitiva, es conservar la libertad de hacer por uno mismo las cosas de cada día tanto como sea posible. La fuerza, entendida así, deja de ser una cuestión estética. Se convierte en una forma de cuidar un futuro que para muchos ya es presente. Una mujer hace press banca bajo la supervisión de Juan García de Dionisio.

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