GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 319
Gaceta de La Solana 28 Entrevista Un solanero contra la huella del abandono El profesor e investigador Gregorio Salcedo convierte décadas de trabajo en un libro que apuesta por producir más con menos recursos y frenar la despoblación rural. A urelio M aroto “ No hay nada como salir a tomar una caña en la plaza”. Gregorio Salcedo Díaz (La Solana, 1957) pertenece a esa categoría de solaneros del éxodo que en- cuentra alimento volviendo a su pueblo. El 4 de octubre de 1982 hizo las ma- letas rumbo a Santander y aquel viaje tendría un doble precio: iniciar una brillante carrera docente e investigadora, y también alejarse de su familia y de su tierra. No se arrepiente, naturalmente. Su carrera investigadora y docente ha sido brillante, y además mantiene la mano –y la mente- cogida a su patria chica. Hace pocas semanas presentó el libro Análisis de las huellas de carbono, nitrógeno, energética e hídrica del cereal de invierno, olivo y viña en los Campos de La Mancha y de Montiel. Estrategias de mitigación . Un título técnico que esconde una idea simple: demostrar que la sostenibilidad y la rentabilidad no son conceptos enfrentados, sino comple- mentarios. Ya jubilado, atrás quedaron más de 30 años de docencia en el Centro Integrado de Formación Profesional de Heras (Cantabria) donde dedicaba “un cuarenta por ciento a la enseñanza y un sesenta a la investigación. “Me gusta la ciencia”, insis- te. Por eso, cuando el concejal de Agricultura y la Fundación Legado Bustillo le propusieron trabajar en el proyecto medioambiental Huellas, entendió que era el momento de poner su sabiduría al servicio de su tierra y de su gente. “La obra nació El investigador solanero entre viñas y olivos. casi por casualidad”, admite. La prime- ra idea estaba relacionada con la biodi- versidad, pero Gregorio se negó. “No soy biólogo”, recuerda, así que propuso centrar el estudio en la agricultura, con- vencido de que era ahí donde se encon- traba el verdadero reto. “En un pueblo agrícola lo interesante era estudiar estos indicadores porque ya vienen marcados desde Bruselas”, explica. A partir de esa reflexión, comenzó una investigación que implicó durante meses a agriculto- res, técnicos y especialistas, recopilan- do información sobre explotaciones de cereal, olivar y viñedo para convertirla después en herramientas útiles para el propio sector. El resultado no pretende quedarse en una publicación académica “llena de gráficos y tablas”. El autor quiere que sirva para tomar decisiones. Su tesis es clara: producir más no siempre signifi- ca producir mejor. Muchas veces basta con optimizar los recursos para obtener la misma cosecha reduciendo costes y emisiones. Lo explica con ejemplos cotidianos. “Si una viña recibe cinco pases de cultivo cuando cuatro serían suficientes, ese trabajo extra supone consumir más gasóleo, emitir más dió- xido de carbono y gastar más dinero sin aumentar la producción”. “Multiplicado por una explotación de gran tamaño, el ahorro económico puede ser considera- ble”. Por eso, insiste en que la mejor es- trategia medioambiental suele coincidir también con la mejor estrategia empre- sarial. O sea, el agricultor puede ser más eficiente y gastar menos dinero a la vez. Producir de otra manera Su discurso huye de los mensajes catastrofistas. Reconoce la importancia del cambio climático, pero prefiere cen- trar el debate en las soluciones. Recuer- da que los gases de efecto invernadero son necesarios para la vida, aunque advierte de que el exceso provocado por la actividad humana –abuso de los recursos fósiles- ha roto un equilibrio
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