GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 317
Gaceta de La Solana 6 El Tema José Carlos Gª Abadillo en el parque. turos ordenadores cuánticos. “Un bit clásico solo puede ser 0 o 1. Un qubit, en cambio, puede estar en una com- binación de ambos al mismo tiempo”, explica. Esa diferencia abre la puerta a una nueva forma de computación con enorme potencial. “Se espera que los ordenadores cuánticos permitan simular moléculas y materiales, opti- mizar problemas complejos o abordar cálculos muy difíciles para la compu- tación convencional”. Aun así, no cree que estos sistemas sustituyan a los ac- tuales, sino que los complementarán en tareas específicas. “Podrían impul- sar el desarrollo de nuevos fármacos, materiales o tecnologías energéticas, además de ayudarnos a estudiar pro- blemas complejos de la naturaleza que hoy apenas podemos abordar”. Su trabajo se centra en cómo cons- truir los bloques básicos de esos fu- turos ordenadores de forma escalable y fiable. Investiga qubits en semicon- ductores y sistemas híbridos con su- perconductores, con el objetivo de lo- grar millones de qubits que funcionen correctamente y puedan comunicarse entre sí. También estudia cómo aco- plar qubits con fotones —partículas de luz—, una línea clave para conectar procesadores cuánticos en el futuro. A pesar de la complejidad del cam- po, insiste en que la física cuántica no es algo tan lejano como parece. “Ya está integrada en nuestra vida. Es como el alcantarillado: no pien- sas en ello, pero sostiene buena parte del mundo moderno”. Muchas tec- nologías actuales, como los teléfonos móviles o el GPS, dependen de la me- cánica cuántica, y las que están por venir podrían tener un impacto aún mayor. Vocación y mensaje a las nuevas ge- neraciones José Carlos es prudente ante el futuro de la computación cuántica, aunque también es optimista. Cree que los grandes orde- nadores cuánticos aún tardarán en llegar, pero anticipa avances significativos en los próximos años, especialmente en comu- nicaciones y simulaciones. “La entrada será progresiva: primero en aplicaciones concretas y, poco a poco, en sistemas más potentes”. En cuanto a sus propios objetivos, evita hablar de metas cerradas y prefiere centrarse en líneas de investi- gación que le motivan. Actualmente tra- baja en sistemas híbridos que combinan semiconductores y superconductores para hacer los qubits más robustos, y participa en proyectos europeos centra- dos en nuevos materiales que mejoren la interacción entre luz y materia. “Esto po- dría abrir la puerta a fenómenos nuevos y a formas más eficaces de comunicar y controlar la información cuántica”. Esa vocación por acercar la ciencia tam- bién le ha llevado a participar en encuen- tros con estudiantes. A quienes quieran seguir un camino similar les lanza un mensaje claro: “Que busquen algo que realmente les guste y que cuiden su cu- riosidad”. No oculta la exigencia del re- corrido: “No es un camino fácil; requiere paciencia, constancia y tenacidad”. A ello suma dos cualidades clave: imaginación y creatividad. Y concluye con una idea que considera fundamental: “Saber comunicar un concepto claro puede marcar la dife- rencia para que los demás la entiendan”.
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