GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 317
Gaceta de La Solana 4 El Tema Comprender lo imposible: un solanero viaja a la física cuántica José Carlos García-Abadillo investiga en el CSIC y reclama más y mejor financiación científica en nuestro país. G abriel J aime E n ocasiones, las historias más fascinantes no comienzan con grandes titulares, sino con pre- guntas sencillas. En este caso, todo arranca con la curiosidad de un niño de La Solana que quería entender cómo funcionaba el mundo. Hoy, ese niño es doctor en Física e inves- tigador en el Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC), donde trabaja en uno de los campos más complejos y prometedores de la ciencia: la computación cuántica. GA- CETA ha conversado con él. Se llama José Carlos García-Abadillo Uriel (La Solana, 1989). “Creo que siempre he tenido una gran curiosidad por el mundo natu- ral”, recuerda. No es una frase casual, sino el hilo conductor de su trayecto- ria. De pequeño, su interés saltaba de un tema a otro: dinosaurios, tiburo- nes, ordenadores. “Era el típico niño que quería saberlo todo”, dice con una sonrisa. Con el paso del tiempo, esa curiosidad no se apagó; se afinó. En la adolescencia, mientras otros busca- ban distracciones, él pasaba horas na- vegando por internet y leyendo sobre física, matemáticas, biología o pro- gramación. “Cuanto más leía sobre cosmología o teorías más fundamen- tales, más quería entenderlas”. Cuando llegó el momento de ele- gir carrera, la decisión no fue senci- lla. Dudó entre Física, Matemáticas La Solana supone un refugio vital para el investigador solanero. e Informática. “Entonces no había dobles grados, así que me decidí por la que me parecía más fascinante, la que está más cerca de los cimientos del mundo natural y donde sabía que había muchas preguntas aún por res- ponder”. Durante sus estudios de Físi- ca en la universidad llegó el punto de inflexión. “En tercero aparecieron las asignaturas de cuántica y ahí se rom- pieron todos mis esquemas”. “Quería entender por qué el mundo funciona así” Lo que descubrió entonces no se parecía a nada que hubiera imagina- do: un mundo en el que las partículas pueden estar en dos lugares a la vez,
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