GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 320
Gaceta de La Solana 46 Colaboraciones Carta original, de puño y letra, de López Posadas G ACETA publica en el presente número este valioso documento, fechado el 2 de junio de 1944. Es una carta escrita por José López Posadas, andado el tiempo uno de los grandes personajes de la Tran- sición en La Solana. La misiva, de puño y letra y que hemos transcrito para mejor lectura, permite acercarnos a los senti- mientos de un joven Posadas, entonces destinado a un Batallón de Trabajadores cerca de Ceuta, en plena posguerra, forma- do por ‘desafectos’ al franquismo. Dirigida a su amigo Lorenzo Navarro, transmite la tristeza por una despedida frustrada, la du- reza de la separación familiar y el deseo de regresar al hogar. Nos habla de sus prime- ros sufrimientos físicos, pero sobre todo de un espíritu envejecido por las amarguras de la vida. Décadas después, aquel joven sería el primer alcalde democrático de La Solana, cargo que desempeñó desde 1979 hasta su muerte en 1983. Ain-el-Agair, 2 de junio de 1944. Amigo Lorenzo: Gran placer sería para mí saber que al recibir esta carta te hallas disfrutando del mayor bienestar y del más perfecto estado de salud, como asimismo tu esposa y tu padre. Debido a la precipitación con que tuve que salir del pueblo a hacer mi incor- poración a la Caja de Reclutamiento de Alcázar, no pude despedirme de ti como hubiera sido mi deseo, a pesar de que fui dos veces a tu casa el día 19; la última vez hablé con tu padre y él me dijo que estabas de quintería. Lamenté mucho tan desgraciada circunstancia; pero no ha- biéndome sido posible aplazar mi salida ni un solo día, tuve que marcharme con el disgusto de no haber podido despedirme de ti. De nuevo me tienes alejado de la fami- lia y sufriendo los sinsabores que tal sepa- ración siempre impone, aun en el mejor de los casos. Me hallo cumpliendo el servicio militar en un Batallón de Trabajadores, cerca de Ceuta, y hasta el momento no estoy des- contento de mi situación. Aunque desco- nocido para mí hasta aquí el trabajo que ahora realizo, no se me da muy mal del todo. Los primeros días, unas vejigas en las manos han sido mis mayores sufri- mientos, después éstas se han encallecido y ya estoy tan bien como si no hubiera sido otra mi profesión en toda la vida. El joven Posadas y el dolor de la posguerra Hoy como antes, en tiempos no muy le- janos, mi única ilusión y aspiración supre- ma es cumplir y volver de nuevo al hogar familiar a gozar de los gratos placeres que él proporciona a los que saben apreciar sus encantos dentro de su sencillez. Tantos sinsabores pasados han hecho que prema- turamente me haya convertido en un viejo, y ésa es la causa principal de que añore tan profundamente el retorno al hogar. Cuando a causa de los sufrimientos el espíritu se ha envejecido, nada mejor para paliar los daños de tal enfermedad que el reposo y la calma que proporcionan el cui- dado de los seres queridos. Perdóname estas divagaciones que son hijas de un espíritu sombrío a quien la vida sólo proporcionó amarguras; pero bien sabes que en mi ánimo no está ha- cer partícipes de mis penas a las personas a quienes tanto aprecio. Estas líneas han sido el desahogo de mis pensamientos, y bien sé que sabrás disculparme. Recibe con estas líneas la más sincera expresión del aprecio que bien sabes os profesa a ti y a los tuyos tu buen amigo José L. Posadas
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