GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 320

Gaceta de La Solana 28 Entrevista V erónica R uiz -P einado N arciso Obregón Andújar (La Solana, 1999) ha encontrado en el Cuerpo Jurídico Militar la manera de unir dos ámbitos que siempre han estado presentes en su vida: el Dere- cho y el mundo castrense. Actualmente, es teniente auditor y está destinado en la Segunda Sección Jurídica de Ceuta, don- de trabaja como asesor jurídico del man- do. Sin embargo, detrás de su empleo y de las responsabilidades que desempeña hay una historia personal en la que su fa- milia tuvo mucho que ver. GACETA ha querido conocer esa historia. La vocación militar la debía llevar en la sangre. Llegó, en buena medida, a través de su abuelo, capitán de navío de la Armada. Desde pequeño escuchó sus historias y tuvo cerca fotografías e imágenes que alimentaron su interés. La parte jurídica también tiene raíces familiares, ya que su padre, que tam- bién se llama Narciso, es abogado y el ámbito del derecho siempre le había lla- mado la atención. Él fue quien, cuando su hijo estudiaba la carrera en Madrid, le planteó la posibilidad de preparar las oposiciones al Cuerpo Jurídico Militar. “Desde entonces no paré hasta que lo conseguí”, reconoce. Años de esfuerzo El camino no fue nada fácil. Exigía paciencia, disciplina y mucho sacrificio. Narciso terminó la carrera de Derecho en 2021 y no ingresó en el Cuerpo Ju- rídico Militar hasta 2025. Durante ese tiempo, el estudio ocupó buena parte de su vida, con los planes que tuvo que dejar a un lado y la constancia que re- quería una oposición de este calibre. El acceso combina pruebas médicas, físicas y psicotécnicas con un examen de inglés y dos ejercicios orales de co- nocimientos jurídicos. Entre las mate- rias que debe dominar el aspirante se encuentran el derecho constitucional, administrativo, civil, penal, procesal e internacional, además del derecho de la Unión Europea, laboral y mercantil. Una de las mayores dificultades, expli- ca, está en el poco tiempo que transcu- rre entre los dos exámenes orales, lo que obliga a mantener todo el temario pre- parado para exponerlo ante un tribunal. La recompensa llegó el día en que supo que había aprobado. Recuerda aquella salida del tribunal como uno de los momentos más emocionantes de su vida. Sus padres le esperaban fuera y, al encontrarse con su madre, se fundió con ella en un abrazo mientras repetía “lo conseguí, lo conseguí, lo conseguí”. Ese recuerdo ocupará siempre un lugar especial en su memoria. Del mundo civil a la vida militar Tras superar la oposición, comenzó una formación que le permitió conocer desde dentro los tres ejércitos. Primero pasó por la Academia General Militar de Zaragoza; después, por la Academia General del Aire y del Espacio, en San Javier (Murcia), y, posteriormente, por la Escuela Naval Militar. Durante esas semanas conoció las particularidades del Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y del Espacio y la Armada. Más adelante continuó su preparación en la Academia Central de la Defensa, en Madrid, don- de cursó el Máster en Formación Jurí- dica Militar. Allí comenzó la parte más específica de su aprendizaje, orientada a las funciones que desempeñaría una vez destinado como oficial. La preparación no termina en las aulas, también incluye ejercicios de maniobras, tiro y orienta- ción, entre otras actividades. Esta formación es importante por- que permite comprender mejor el tra- bajo de los militares a los que después tiene que asesorar. “No basta con co- nocer las leyes, hay que entender cómo funciona el Ejército y las circunstan- cias en las que los mandos tienen que tomar decisiones”. El paso de la vida civil a la militar su- puso un cambio importante. Después de pasar años estudiando en casa, se encon- tró con un ritmo intenso, nuevas normas y una forma distinta de organizar el día a día. “Eres militar veinticuatro horas al día, siete días por semana”, explica. El sueño militar de un joven abogado solanero Narciso Obregón es teniente auditor del Cuerpo Jurídico del Ejército y está destinado en Ceuta, donde asesora al mando en cuestiones legales. Su camino hasta llegar a las Fuerzas Armadas comenzó mucho antes de ponerse el uniforme, entre las historias de su abuelo, que era capitán de navío, y la influencia de su padre, que ejerce como abogado civil. Narciso está destinado en la Comandancia General de Ceuta

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