GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 319
Gaceta de La Solana 36 Juventud EMPU-G en La Solana: una década de prevención, acompañamiento y trabajo comunitario H ay programas que no se ex- plican solo con cifras, sino con las personas a las que acompañan y los procesos que ayu- dan a construir. EMPU-G es uno de ellos. La Asociación POKHARA im- pulsa y desarrolla este programa en La Solana desde hace más de diez años, adaptando su intervención a la realidad del municipio y formando parte de una red presente en siete lo- calidades de Ciudad Real. Desde el Centro Joven, EMPU-G trabaja con adolescentes, jóvenes, personas adultas con problemas de consumo, familias y recursos comu- nitarios. Un programa con identidad propia que apuesta por una interven- ción continuada, cercana y adaptada a cada necesidad. Todas sus líneas de actuación —Prevención Selectiva, Prevención Indicada, A Pie de Calle y Educación de Calle para Personas con Drogodependencias— compar- ten una misma filosofía: estar donde están las personas, escuchar sin juz- gar y acompañar desde la confianza. La intervención puede comenzar en un parque, en un instituto, a través de una familia o en coordinación con otros recursos, pero siempre persigue el mismo objetivo: generar oportunidades y favorecer proce- sos de cambio mediante un equipo multidisciplinar de profesionales de la educación social, trabajo social, psicología, pedagogía e integración social. El programa enfatiza valores como el respeto, la cercanía, la flexi- bilidad y la construcción de vínculos duraderos. Diez años de prevención selectiva El Área de Prevención Selectiva co- menzó su actividad en La Solana en 2015 y se ha consolidado como una herramienta estable de prevención, participación juvenil e intervención socioeducativa. Su labor no se limita a prevenir el consumo de sustancias, ya que aborda aspectos como el de- sarrollo personal, la autoestima, las habilidades sociales, la convivencia, la educación afectivo-sexual, el ocio saludable, la igualdad, el apoyo es- colar, la orientación académica y la- boral, el trabajo con las familias y la participación activa en la comunidad. La intervención se articula mediante proyectos como EMPU-G Educativo, Educación de Calle, Intervención In- dividual, Apoyo Escolar, Acompaña- miento +16, Intervención Familiar, Salas de Ocio, Participación Comu- nitaria y Trabajo en Red, que permite combinar actuaciones individuales y grupales. Una de las claves del programa ha sido su estrecha coordinación con los centros educativos, especialmente con los institutos Modesto Navarro y Clara Campoamor, además de va- rios colegios de Educación Primaria. Esta colaboración facilita la detección temprana de situaciones de riesgo, el refuerzo de la motivación académica y el acompañamiento de adolescentes con problemas de adaptación, absen- tismo o bajo rendimiento. La participación comunitaria consti- tuye otra de sus señas de identidad. Los jóvenes han tomado parte en activida- des con asociaciones locales, recursos municipales, residencias de mayores, biblioteca, instalaciones deportivas y proyectos medioambientales, además de campañas de igualdad, voluntariado, intercambios juveniles, encuentros pro- vinciales y proyectos europeos. Estas experiencias favorecen el sentimiento de pertenencia, la autoestima y el com- promiso con la comunidad. Durante 2025, el programa ha refor- zado especialmente la prevención de las llamadas adicciones comportamentales. El uso problemático del teléfono móvil, las redes sociales, los videojuegos, las apuestas, el juego online, el ciberacoso, el sexting o el acceso precoz a conteni- dos inadecuados forman parte de una realidad que exige nuevas respuestas educativas y un trabajo conjunto con las familias. Ese mismo año, la Prevención Selectiva registró 608 participaciones correspondientes a 248 personas be- neficiarias, incluyendo adolescentes, familias, intervenciones individuales, proyectos educativos y actividades co- munitarias. Más allá de las cifras, estos EMPU-G trabaja la integración entre culturas.
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