GACETA DE LA SOLANA 318 - MAYO - JULIO 2026
La Gaceta Deportiva V erónica R uiz -P einado H ay temporadas que marcan un antes y un después en la carrera de un futbolista. Tras alcanzar la élite con el Levante UD, Iván Romero (La Solana, 2001) ha firmado su primera campaña completa en Primera División convertido en una de las piezas impor- tantes del conjunto granota. Más de 2.200 minutos, 7 goles y la permanencia en la ‘liga de las estrellas’ certifican un curso de matrícula de honor. El chico que hace no tanto soñaba con hacerse un hueco en la élite es una realidad. “Si hace un año me dicen que iba a terminar con estos números, no me lo habría creído”, reconoce a GACETA. Adaptarse a la máxima categoría nunca resulta sencillo. Sin embargo, el delantero fue ganando protagonismo hasta convertirse en una pieza habitual para su entrenador. A nivel individual, los números hablan. Aunque ya había debutado en Primera años atrás con el Sevilla, esta temporada ha sido muy distinta. Fue encontrando su sitio den- tro del vestuario y sobre el terreno de juego. “Empecé a sentirme importante dentro del equipo. Ahí fue cuando real- mente noté que ya estaba asentado”. Iván Romero, un solanero entre gigantes: “Quiero seguir muchos años en Primera” Competir con los mejores El salto de Segunda a Primera cam- bia muchas cosas. No solo aumenta la exigencia física, también el nivel de los rivales. En apenas un año, ha pasado a codearse con las grandes estrellas del fútbol español. O sea, mundial. Lamine Yamal, Vinicius, Lewandowski, Griez- mann, Mbappé… Nombres que duran- te años veía por televisión y que aho- ra forman parte de su día a día. “Con muchos había jugado en la Play con mi sobrino, y de repente los tienes delante”. Guarda un recuerdo especial de Griezmann, con quien ya había coin- cidido en algún amistoso. Aun así, re- conoce que enfrentarse a jugadores de semejante nivel cambia por completo la perspectiva. “Después del fútbol to- dos somos personas. Tenemos nuestra familia y nuestra vida como cualquiera. Incluso algunos te ayudan durante el partido o te dicen cosas que te sirven para aprender”. “¿Todo bien?, me pre- guntó Mbapeé antes empezar el partido contra el Real Madrid”, recuerda. Iván reconoce una diferencia evi- dente entre los equipos más potentes y el resto. El potencial económico del Real Madrid, Barcelona o Atlético les permite reunir a los mejores futbolistas del mundo, una realidad que se nota so- bre el verde. Precisamente, uno de los momentos más especiales de la tem- porada fue frente al Barça. Allí marcó su primer gol del curso, ‘rompiendo’ la cadera a Cubarsí. Ese golazo multi- plicó su repercusión y permitió que el planeta fútbol pusiera en el mapa a Iván Romero. Pero el delantero no lo consi- dera el más importante del año; prefiere el doblete frente al Sevilla. Aquellos dos goles sirvieron para sumar tres puntos fundamentales por la salvación y ocu- pan un lugar especial en su memoria. Cría cuervos… pensarían en Nervión. El precio de vivir un sueño Desde fuera, el fútbol profesional suele asociarse al éxito, la fama y una vida rosa. Sin embargo, detrás existe otra realidad. Entrenamientos diarios, dietas estrictas, viajes constantes y mu- chas renuncias personales. Privilegios, sí; exigencias, también. Cuando atra- viesa un momento complicado, que los hay, Iván busca apoyo en las personas de su entorno más cercano. Su familia, el psicólogo, su representante y quienes lo acompañan en el día a día se con- vierten en un respaldo fundamental para recuperar la confianza y seguir adelante. Esa experiencia también le ha enseñado a distinguir quién permanece realmente a su lado en los buenos y, so- bre todo, en los malos momentos. “Es importante rodearte de las personas co- rrectas”, subraya. A esa exigencia se suma la incerti- dumbre permanente sobre el futuro. Una oferta, un cambio de entrenador o una decisión del club pueden modificar el rumbo de un futbolista de un día para otro. Iván reconoce que los futbolistas son a menudo “piezas de ajedrez”. Si dejan de contar contigo o consideran que lo mejor es un traspaso, toca hacer las maletas y empezar de nuevo. Él mismo lo vivió: de Sevilla a Tenerife, de Tenerife a Valencia. ¿Mañana? Cualquiera sabe. La Solana, una inspiración El solanero quiere mantenerse muchos años en la élite Gaceta de La Solana 98
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