GACETA DE LA SOLANA 318 - MAYO - JULIO 2026
Educación españoles comenzaron a estudiar la po- sibilidad de implantar este modelo en nuestro país. Joaquín Herreros Robles, Felipe González de Canales y Teresa María Pérez Paya, quienes, movidos por una profunda preocupación por el desarrollo humano y profesional de las personas que vivían en el medio rural, impulsaron la creación de las primeras Escuelas Familiares Agrarias españolas. El objetivo era claro: proporcionar a los jóvenes rurales una formación hu- mana, científico-técnica y profesional que les permitiera asumir la gestión de las explotaciones o emprender nuevos proyectos, evitando así el desarraigo provocado por la emigración hacia las ciudades. Las primeras EFAs españolas co- menzaron su actividad en Andalucía a finales de los años sesenta. En Lora del Río y Brenes, ambas localidades se- villanas, nacieron las escuelas Molino Azul y Casablanquilla, que acogieron a unos sesenta alumnos en sus primeros cursos. Desde sus inicios, estas escuelas se apoyaron en la colaboración de fa- milias, empresarios y profesionales de las distintas comarcas, reproduciendo el modelo participativo que había dado tan buenos resultados en Francia. Pronto quedó demostrado que este modelo educativo respondía perfec- tamente a las necesidades del campo español, que entonces afrontaba im- portantes procesos de modernización agraria y una intensa emigración ha- cia las grandes ciudades. Gracias a la alternancia entre formación y práctica profesional, los jóvenes podían adquirir una preparación sólida sin desvincular- se de su entorno. Hoy este modelo en alternancia es reconocido como el mo- delo de Formación Profesional Dual, implantado en el sistema educativo español como única opción para estos estudios. En todos ellos, los alumnos realizan prácticas reales en empresas desde el primer curso académico del ciclo formativo que cursen. UNA RED EDUCATIVA INTER- NACIONAL AL SERVICIO DEL DESARROLLO RURAL El movimiento de las EFAs conti- nuó creciendo en España y el resto del mundo. Actualmente, se agrupan en la Asociación Internacional de los Movimientos Familiares de For- mación Rural (AIMFR), que reúne a centenares de centros en Europa, África, América y Asia. En España, las EFAs están integradas en UNEFA, que constituye la mayor red de centros de Formación Profesional vinculados al medio rural. Cuenta con 26 escuelas distribuidas en nueve comunidades autónomas y más de 7.000 alum- nos, con más de cincuenta titulaciones o ficiales de FP. Aunque el modelo na- ció ligado al sector agrario, su evolu- ción ha permitido extenderlo a nume- rosas familias profesionales. Hoy las EFAs imparten enseñanzas relaciona- das con la agricultura, la ganadería, la industria agroalimentaria, el medio ambiente, la informática, la sanidad, el comercio, la hostelería, la electrici- dad, la mecánica, el turismo y muchas otras áreas de actividad económica. Además de los ciclos de FP de gra- do básico, medio y superior, las EFAs desarrollan programas para perso- nas desempleadas y ocupadas, cur- sos especializados para empresas, carnés profesionales, emprendimien- to, orientación familiar y proyectos internacionales financiados por la Unión Europea, como Erasmus+. A estas ense ñanzas se une, en algunas EFAs, la ESO, que adaptando el mo- delo a esta etapa educativa crea una fuerte unión entre padres, profesores y alumnos, a fin de obtener la mejor versión del alumno tanto a nivel aca- démico como personal. FORMAR PERSONAS PARA DESARROLLAR LOS PUEBLOS El principal objetivo de las EFAs sigue siendo hoy el mismo que impul- só a aquellos agricultores franceses en 1935: ofrecer oportunidades reales de formación y desarrollo profesional a las personas que viven en el medio ru- ral. Los resultados avalan este modelo educativo. En Castilla-La Mancha y Madrid, las EFAs han formado duran- te las últimas décadas a más de 15.000 personas procedentes de más de 200 municipios. Se estima que cerca del 80 % de los antiguos alumnos continúan viviendo y desarrollando su proyecto de vida en sus pueblos y comarcas, donde trabajan, crean empresas, participan en cooperativas, ejercen responsabilidades públicas y contribuyen activamente al desarrollo de sus territorios. La empleabilidad del alumnado su- pera el 80 % en el primer año tras fina- lizar sus estudios y en algunas especia- lidades cifras cercanas al pleno empleo. Pero el verdadero éxito de las EFAs re- side en haber demostrado que es posi- ble una educación de calidad vinculada a la realidad del territorio, ayudando a que los jóvenes consturyan su futuro sin renunciar a sus raíces. Casi noven- ta años después y más de medio siglo después de las primeras EFAs españo- las, este modelo continúa creciendo y adaptándose a los nuevos desafíos. Esta trayectoria explica que hoy, en pleno corazón de La Mancha, el CFP Cibeles, con el propósito de mejorar la forma- ción y empleabilidad de los jóvenes de La Solana, de afianzar población en el territorio y ser un motor de desarrollo e innovación de nuestro pueblo. Una de las aulas formativas Gaceta de La Solana 62
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