GACETA DE LA SOLANA 318 - MAYO - JULIO 2026
Ha sido noticia ASOFACAM celebró una charla en la biblioteca municipal. Acogimiento familiar: la otra cara de la infancia vulnerable La Solana celebra un encuentro sobre acogimiento familiar para dar visibilidad a una problemática cada vez mayor: el aumento de menores en situación de desamparo y la falta de familias acogedoras. A urelio M aroto T odos sabemos lo que signifi- ca adoptar, pero somos unos perfectos ignorantes cuando nos preguntan sobre el acogimiento familiar. No son sinónimos. El acogi- miento es una realidad silenciosa, casi embozada, pese a que detrás de ella hay cientos de niños y niñas que ne- cesitan algo tan sencillo -y tan com- plejo- como una casa donde sentirse seguros. Eso es precisamente lo que intenta cambiar José Jiménez, profe- sor de FP y miembro de la Asociación de Familias de Acogida de Castilla-La Mancha. Lleva algún tiempo reco- rriendo localidades manchegas con charlas divulgativas para explicar qué significa realmente acoger temporal- mente a un menor en situación de desamparo. La Solana ha sido una de ellas. Su gira busca hacer pedagogía, desmontar prejuicios y abrir puertas. Literalmente. “El tema del acogimiento es un poco tabú, escondido y desconoci- do”, explica. “Lo que pretendemos es enseñar y mostrar que nuestros pueblos, donde solemos ser hospita- larios y ayudar mucho, quizá no ha- cemos más acogimiento porque no lo conocemos”. Las cifras respaldan su preocupación. En España hay 51.900 menores que viven bajo medidas de protección, de los cuales alrededor de 35.000 no viven con sus padres biológicos por distintos problemas sociales (Aldeas Infantiles, 2025). El acogimiento familiar (51%) supe- ra ligeramente al residencial (49%). Solo en Castilla-La Mancha hay ac- tualmente 669 menores viviendo con familias acogedoras, frente a 520 en recursos residenciales, según datos recientes de la Junta. En nuestra pro- vincia, la necesidad sigue siendo ele- vada porque faltan hogares dispues- tos a dar el paso. Un compromiso temporal José resume la situación de forma muy directa: “Tenemos más de 200 niños en Ciudad Real que necesitan una casa para vivir un tiempo”. No habla de me- nores conflictivos, qué va. Simplemente, son niños que han nacido en contex- tos extremadamente difíciles. “Han tenido mala suerte en su vida porque no han nacido en una casa normal y en sus familias hay problemas de adicciones: alcohol, violencia o familias desestructuradas”. Ese entorno tóxico provoca que muchos menores no puedan desarrollar una infancia mínimamente estable. Ahí entra en juego el acogimiento, una medida temporal donde la administra- ción tutela al menor y una familia le ofrece un hogar mientras se resuelve su situación. No es adopción, ni siquiera rompe necesariamente el vínculo con la familia biológica. Tampoco implica un compromiso irreversible. La diferencia entre crecer en una casa o hacerlo en un centro tutelado resulta deci- siva para muchos especialistas. Aunque los recursos residenciales cubren necesidades básicas y tienen profesionales preparados, el entorno familiar sigue siendo el modelo más beneficioso para el desarrollo emocional de los menores. De hecho, Castilla-La Mancha lleva años reforzando el acogimiento como alternativa prioritaria frente a los centros. Sin embargo, algunas asociaciones denuncian que todavía hay niños meno- res de seis años viviendo en centros. José conoce bien ese escenario, y quizá por eso intenta combatir otro gran obstáculo: el miedo. “Hay quien cree que ir a una charla de acogimiento significa llevarse un niño debajo del brazo, y no es así”, subraya. “Mu- chos quizá nunca puedan ser familia de acogida, pero sí pueden entender qué es el acogimiento y convertirse en mensajeros para otras personas”. Gaceta de La Solana 20
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