GACETA DE LA SOLANA 318 - MAYO - JULIO 2026

Nuestra historia EL RETABLO DE LA IGLESIA DE SANTA CATALINA EN LA SOLANA, 1576-1586 (parte I) (Extracto del artículo publicado en el número 9 de la Revista de Estudios del Campo de Montiel) C oncepción M oya G arcía y C arlos F ernández -P acheco S ánchez -G il LA NECESIDAD Y FINANCIACIÓN DEL RETABLO L a iglesia de Santa Catalina de La Solana fue ampliada en los años finales del siglo XV y en las primeras décadas del XVI, al tiem- po que se construían dos nuevas capillas en el lado del evangelio. La falta de un retablo en el altar mayor, fue una inquietud que mostraron los visitadores ya a comienzos del siglo XVI 1 , pero la necesidad de acometer otras obras más precisas, como eran la finalización del cuerpo y capillas, la construcción de una sacristía, la tribuna y la torre, fueron retrasando su fábrica. Al comienzo de la década de los setenta, la mayor parte de las obras estaban muy avanzadas o ya concluidas, por lo que el concejo se planteó la construcción del retablo. La primera necesidad que se abordó fue la obtención del dinero suficiente, para lo que se recurrió, como en ocasiones anteriores, al arrendamiento de la dehesa de la villa, que había servido hasta ese momento, para financiar la mayor parte de las obras de la igle- sia. El 8 de febrero de 1572, Pedro Ruiz, administrador perpetuo de la orden de Santiago, aceptó la petición realizada por el juez de residencia de la provincia del Campo deMontiel, en nombre del concejo de la villa de La Solana, para sembrar un cuarto de la dehesa de la villa por espacio de tres años, ya que «la yglesia parroquial della tiene mucha necesidad de hazer en ella una tribuna e aca- bar la torre que se haze e un retablo e puertas y portadas dellas». La iglesia vendería el trigo y «los vecinos la varvechen y siem- bren e axan el pan y que todo el fructo que se axien en tres a os que sea de sembrar y de fructar sea para la yglesia para que del se hagan los dichos edificios y el gasto del acavar y lo que se haga sea a costa de los dichos vecinos los cuales tienen por vien de lo dar de limosna a la dicha yglesia para el efecto susodicho». La petición del concejo fue aceptada por el Consejo de Órde- nes, aunque para evitar que alguna persona se viera perjudicada por su decisión, ordenó que se hiciera «juntar al ayuntamiento a concejo abierto un dia de domingo o fiesta de guardar por la tarde los vecinos e moradores que quisieren» para que si hubiera alguna persona en contra, expusiera sus razones y se tomase una decisión justa 2 . Los oficiales del concejo observaron que los ingresos que se obtuviesen de la dehesa no serían suficientes para la construc- ción del retablo, y más teniendo que ser compartidos con otras necesidades constructivas de la iglesia. Para subsanar este pro- blema, el 6 de enero de 1573, los alcaldes AlonsoDíaz y Cristóbal Ruiz, y los regidores Alonso Gómez, Juan Gómez Serrano, Juan Gómez Herreros, Juan Ruiz y Juan Díaz dictaron unas ordenan- zas, con el objetivo de conseguir los fondos que se destinarían de forma exclusiva a la financiación del retablo. Las ordenanzas constaban de ocho puntos, con fuertes mul- tas por diversos tipos de infracciones, que suponían un notable incremento de la financiación, que pagarían los incumplidores de las normas que se dictaban. Los dos primeros, penaban la in- observancia de los deberes religiosos. Así el primero castigaba 1 Archivo Histórico Nacional (AHN), Órdenes Militares, Santiago, libro 1078C, visita de 1515, La Solana, pág. 70. 2 AHN, Archivo Histórico de Toledo, Santiago, legajo 59.630, autorización a la villa de La Solana para sembrar un cuarto de la dehesa por tres años para la obra de la iglesia, 1572. Retablo anterior al actual, destruido en la guerra civil. Gaceta de La Solana 128

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