GACETA DE LA SOLANA 318 - MAYO - JULIO 2026
La Gaceta Deportiva V erónica R uiz -P einado P aqui Romero de Ávila Manza- no (La Solana, 2002), reconoce que nunca imaginó que acabaría siendo árbitra de fútbol. En su casa son muy futboleros y de pequeña le hubie- ra gustado jugar, pero se decantó por el atletismo, disciplina que practicó du- rante varios años, hasta que le pidieron federarse y decidió dejarlo. Fue precisa- mente mientras buscaba los resultados de los partidos de La Solana cuando apareció una convocatoria para hacer el curso de árbitro. Presentó la solicitud y, pocos meses después, comenzaba una formación que, según reconoce, no re- sultó nada sencilla. Aquella decisión no respondía a una vocación concreta por el arbitraje. De hecho, admite que nunca había soñado con ser árbitra. Simplemente buscaba una forma distinta de seguir ligada al fútbol cuando ya veía complicado em- pezar a practicarlo. “Nunca me fijé en la figura del árbitro, lo hice porque me gustaba el fútbol”, nos dice. Tres años después de dar el primer paso, continúa formándose y acumulando experiencia sobre el terreno de juego. Tras comenzar arbitrando partidos de deporte base, el segundo año pasó a ser asistente -linier-, función que des- empeña actualmente. Está habilitada para arbitrar hasta Primera Preferente masculina y Tercera Federación feme- nina. Además, sigue dirigiendo encuen- tros en categorías inferiores, sobre todo juveniles y cadetes. Debut en La Moheda Uno de los partidos que recuerda con más cariño fue el primero que ar- bitró en La Moheda, concretamente al Quesos La Casota FF La Solana. No era un encuentro cualquiera para ella; lo hacía delante de la gente de su pueblo y convirtiéndose, además, en la primera “Disfruto cada partido” Paqui Romero de Ávila, entre el fútbol y el uniforme árbitra en dirigir un partido oficial del conjunto femenino. “Cuando vi la de- signación enseguida me puse nerviosa porque arbitrar en tu pueblo siempre impone un poco más”. Finalmente, reconoce que todo transcurrió con normalidad, ayudada también por el ambiente que suele encontrarse en el fútbol femenino. “Las jugadoras son más tranquilas que los hombres y eso hace que el partido sea diferente”. En el fútbol masculino, en cambio, consi- dera que se protesta más y que las de- cisiones suelen discutirse con mucha más intensidad. Aunque asegura que los jugadores suelen mostrar respeto, reconoce que desde la grada sí ha tenido que escu- char comentarios machistas, a veces hirientes, aunque nunca ha vivido si- tuaciones graves y, en muchas ocasio- nes, quienes protestan durante el par- tido terminan acercándose al vestuario para pedir disculpas una vez finaliza el encuentro. Lejos de dejarse influir por el ambiente, insiste en que la afición nunca condiciona sus decisiones. Ade- más, explica que actualmente muchos partidos se graban, lo que permite re- visar posteriormente las jugadas y se- guir aprendiendo. Preparación exigente El arbitraje también exige una im- portante preparación. Para acceder al comité tuvo que superar pruebas físi- cas y, una vez dentro, debe repetirlas varias veces cada temporada. Veloci- dad, resistencia y exigentes test físi- cos forman parte de una preparación constante. Antes de cada encuentro, el equipo arbitral revisa el estado del terreno de juego, comprueba las porte- rías, analiza la documentación de am- bos equipos y mantiene una reunión para establecer los criterios que se se- guirán durante el partido. Después llega el calentamiento y, finalmente, el momento de saltar al campo. Durante los noventa minutos, la comunicación entre los integrantes del equipo arbi- tral es constante. Objetivo: subir más peldaños Su próximo objetivo pasa por dar un nuevo paso en su carrera. Esta temporada realizará las pruebas para ascender a Tercera División RFEF masculina. Si las supera, podrá dar el salto la campaña 27/28 y seguir cre- ciendo dentro del arbitraje regional. El fútbol suele poner el foco en los jugadores, pero detrás de cada partido también hay una figura imprescindible: el árbitro. En La Solana, esa responsabilidad recae en Paqui Romero de Ávila Manzano, la única árbitra del municipio en este momento. Hace tres años decidió probar suerte casi por casualidad y, desde entonces, el arbitraje se ha convertido en una parte importante de su día a día, que comparte con su empleo militar en la Guardia Real. GACETA ha hablado con ella. Como auxiliar en La Moheda. Gaceta de La Solana 104
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