GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 317

Gaceta de La Solana 42 La Gaceta Deportiva El Toubkal más salvaje: una ascensión de alto riesgo L levaba rondando nuestra men- te ascender al Toubkal varios años, pero no queríamos reali- zar la ruta normal por lo masificada que está. A mediados de 2025, llegó a nuestras manos la reseña de una nueva vía en la vertiente Este. Nos llamó la atención por su inaccesibili- dad, su nivel técnico y su compromi - so. Además, estaba catalogada como la cresta más larga de África, lo que nos motivaba aún más. Nos pusimos manos a la obra, con todo lo que con- lleva organizar una expedición como esta: fechas, vuelos, material, entre - namiento, información, meteorología, burocracia y lidiar con la incertidum - bre una vía que solo se ha escalado una vez. Entrenamos en Sierra Nevada para aclimatarnos por su altura y condicio - nes técnicas en invierno. El lunes 9 de marzo, después del vuelo y la caótica experiencia de una ciudad como Ma - rrakech, cogimos un taxi para hacer 480 km hasta el pueblo que da nom - bre a nuestra arista, Tirhaltine, donde unos lugareños nos dieron «ánimos» , diciendo que era imposible trasponer a la otra vertiente por esa ruta. A las 3 de la tarde nos cargamos las pesa- das mochilas y nos adentramos en el valle, donde ya veíamos las propor - ciones de la empresa. El primer obs- táculo era una ladera de 300 metros de desnivel, donde emplazaríamos el primero de los 3 vivac, y el mejor al ser la cota más baja, en torno a 2.700 metros, con menos frío. Nos levantamos a las 7 para orga - nizar las mochilas y el material para afrontar las primeras dificultades de roca, nieve y hielo, con graduaciones de hasta M4 (mixto) y pasos muy expuestos a medida que ganábamos altura. Hubo un pasaje muy curioso donde nos aseguramos al tronco de un árbol, pues a estas altitudes (3.000 metros) muy pocas plantas crecen. A las 13 horas alcanzamos la pri - mera cota alta (Ouimeksane, 3.450 metros). Proseguimos por la arista en dirección al collado, donde empeza- mos a notar que el tiempo cambiaba, soplaba fuerte viento del norte y la temperatura caía, lo que nos obligó a buscar un vivac protegido en la cara sur (3.300 metros) a las 17 horas. El viento arrastraba nieve polvo e hizo muy dura la noche, no dejándonos apenas fundir nieve y con temperatu - ras de hasta -15 grados. Nos metimos en los sacos y vimos pasar las horas en duermevela. Con todo congelado, nos levanta- mos y partimos lo antes posible para calentar el cuerpo. En los primeros pasos de la cresta, la ventisca seguía arrastrando la nieve y nos desestabi - lizaba hasta el punto de encordarnos para asegurar los pasos. Ya teníamos a la vista nuestro próximo objetivo: la Dome D’Ifni (3.876 metros) que, a pesar de la climatología, superamos con éxito a las 15 horas, con pasos de escalada mixta y una infernal travesía con nieve profunda. A continuación, progresamos por un largo tramo de cresta afilada y descendente, con los ojos puestos en nuestro tercer vivac, en el Col D’Ifni, en una terraza inclinada con orientación sur para protegernos más del viento, aunque éste em - pezaba a dar tregua y pudimos co - menzar a fundir nieve para hidra- tarnos. La noche fue más calmada, pero igualmente gélida. Al amanecer del cuarto d ía, nos recibió un clima más amable. El vien- to había cesado y subimos el ánimo. Nos colgamos las mochilas y comen - zamos nuestra última etapa hasta la cumbre. Teniendo claro que en - trabamos en una zona de no retor- no, solo quedaba avanzar. Antes pa - saríamos por otra cota, la Aguja de D’Infi (4.080 metros), la más técnica. En cuanto a la dificultad, había zonas donde nos hundíamos hasta la cin- tura o partes de puro hielo con una inclinación de unos sesenta grados, sorteando pasajes estrechos. Todo un reto, pero disfrutando y teniendo en cuenta el buen día que estábamos teniendo. Sobre las 3 de la tarde —y en completa soledad— después de re- montar el abismo de la última cara norte, llegamos a la cumbre del Toubkal, a 4.167 metros. Estuvimos casi una hora solos, disfrutando de unas vistas increíbles en la cumbre, y pudimos avisar a nuestros familia - res —sin cobertura en toda la tra- vesía, fue un regalo—. Teníamos la primera repetición y la cumbre en nuestras manos. Solo nos quedaba la bajada por la ruta normal hasta el refugio, donde pasaríamos nuestra última noche de esta aventura. A níbal y J uan T omás L ópez Aníbal y Juan Tomás en la cumbre del Toubkal (4.167 metros).

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