GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 317
Gaceta de La Solana 24 Ha sido noticia Un reconocimiento merecido y una obligación necesaria Paulino Sánchez Delgado (Cronista Oficial de la Villa) E l reconocimiento para el car- naval solanero como Fiesta de Interés Turístico Regional ya es una realidad. Al final, se ha hecho justicia con una fiesta que en pocas ocasiones ha faltado a su cita anual con el calendario de La Sola- na. Los que contamos con suficiente edad para haber conocido el carna- val de los últimos años cincuenta y los primeros sesenta del siglo XX, podemos dar fe de su celebración cuando en pocos lugares estos te- nían lugar como si fueran días de fiesta realmente “oficiales”. Pero es que, además de los re - cuerdos personales, en muy pocos lugares como en La Solana podemos hacer bueno lo de “ hablen letras…”. Y lo recordamos porque nada mejor que consultar lo que se publicaba en el periódico local Manantial , editado por la Acción Católica. En un artícu - lo editorial se preguntaba el referido órgano eclesial lo siguiente: “¿Está prohibido el carnaval?”, reconocien- do en ese y otros artículos que tanto las máscaras como las murgas esta - ban en las calles, sobre todo el lunes y el martes de carnaval. Y si bien la prohibición llegaba acompañada de multas e incluso encierros, cada miércoles de ceniza los Entierros de La Colasa recorrían las calles del municipio, seguidos de cerca por los policías municipa- les, que la mayor parte de las veces no alcanzaban a detener a las do- lientes en el cortejo fúnebre. Por ese motivo, pensamos que es un reconocimiento que La Sola- na merecía, pues aparte de los años difíciles, la documentación ante- rior y posterior es suficientemente elocuente al hablar de máscaras y murgas, bailes y todo tipo de actos. No obstante, este nombramiento obliga a los solaneros, sobre todo a los que hacen posible esta celebración, a guardar las esencias, cuidar todos y cada uno de los actos, mantener los más tradicionales, conservando el tipismo de murgas, máscaras y actos propios como nuestro Entierro de La Colasa, que debe conservarse como algo diferencial a otros entierros con sardinas. Poniendo cada uno de su parte lo que a cada cual le corresponda, desde responsables municipales a peñas, grupos y carnavaleros a título particular, se puede engrandecer una fiesta que ya dispone de un reconocimiento oficial. Pero precisamente por ello, tenemos que ser cuidadosos en, como diría la Real Academia: cuidar y dar esplendor. La Colasa es una de las singularidades de nuestro carnaval. Murga de El Jardinero en el año 1958.
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