GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 316

Gaceta de La Solana 54 Cartas al Director Críticas austeras NOTA DE LA DIRECCIÓN Recordamos a nuestros lectores que las cartas enviadas a GACETA no podrán exceder de un folio, a dos espacios, mecano- grafiado. Deben llegar firmadas y acompañadas por una fotocopia del DNI de su autor, o de quien que se responsabilice de su contenido. En todo caso, esta revista se reserva el derecho de no publicarlas, resumirlas o extractarlas. El cuadro de Santa Lucía D esde tiempo inmemorial, el Ayuntamiento de La Solana posee un cuadro antiguo que siempre ha estado, entre otros lugares, en la Alcaldía. Por “vicisitudes de la vida” ha ido cambiando de un sitio a otro sin que últimamente se conozca su paradero. Este cuadro representa una Santa Lucía de la escuela de Zurbarán, y es del siglo XVII. Según fuentes fidedignas, cuando empezó la guerra civil, con la quema y destrucción de edificios, iglesias y con- ventos, se pudo rescatar este cuadro, que estuvo a buen recaudo en los sótanos del Museo del Prado de Madrid hasta que acabó la contienda. Alguien del pueblo, preocupado por nuestro patrimonio, logró rescatarlo en el año 1941 y traer- lo de nuevo a nuestra localidad. Desde entonces, ha estado expuesto y visible a los ojos de todos los solaneros, y aho- ra no se conoce su paradero. He hecho indagaciones, pero ni Ayuntamiento, ni nadie, me da contestación alguna. Y yo pregunto: ¿Alguien sabe algo de este cuadro de Santa Lucía? José Luis López de la Reina Mateos-Aparicio C omo buen solanero, al igual que la mayoría, he sentido una vi- brante alegría de tener una al- caldesa por primera vez en la historia de La Solana. Y es que ya era hora de “cambiar”. Si, además, es mujer, mayor orgullo. Aprovecho para felicitarla. En la fotografía de ella en la última Ga- ceta, la vi como una musa alegre, de mirada segura y sencilla sonrisa, y ¡me inspiró a escribir! Pensaba que con el nuevo gobierno cambiarían muchas cosas en La Solana, no sabía si hacia un lado o hacia otro, al fin y al cabo los humanos en nuestro raciocinio, tende- mos a pendulear. Asistí como espectador a la cabalgata de Reyes Magos y por ello me animé a escribir. Se podría llamar de los Tracto- res Majos y fui testigo de cómo la rueda de un gigantesco tractor estuvo a punto de atropellar a un niño. Este intentaba coger un caramelo, muy pequeño el niño respecto a la rueda. No es necesa- rio utilizar tractores tan grandes circu- lando por calles tan estrechas, y como es natural plagadas de niños. Observé con alegría a muchos vigilantes, funcio- narios y Protección Civil entre carroza y carroza, pero aun así se puede llegar tarde. Pienso como abuelo que soy de un niño pequeño, y tal vez resulte un poco alarmista, pero debe haber tracto- res más pequeños para estas cosas y los grandes se ven más bonitos arando o en la Feria del Campo de Manzanares. Hablaba sobre “cambios”, y para mí, uno valiente consistiría en quitar todos los bolardos de las aceras y sobre todo en zonas de aparcamientos evitar que los vehículos se rocen y choquen contra estos “vigilantes de acero”. Debe ser un invento solanero sin patentar. Un inven- to con mala leche que no creo beneficie a conductores, ni a peatones. Muchas veces son obstáculos peligrosos para ambos. Existen muchas alternativas para sustituirlos por otras cosas. También pensaba que en ésta última intervención urbanística del polígono, ancharían el puente del recinto ferial (el estrecho). Atravesándolo cuesta abajo hasta la ro- tonda se ha vuelto a estrechar, sin pen- sar en los peatones que lo utilizan. La película se podría titular: “Chapuza sobre chapuza”. Hace unos meses, en un viaje del Imserso, visitamos un museo etnográ- fico en Palma de Mallorca. Había todo tipo de herramientas agrícolas que yo desconocía, pinturas y de todo un poco. Y pensé en mi pue- blo. La de objetos que se po- dían haber rescatado 30 años atrás, si a los gobernantes se les hubiese ocurrido la idea de hacer un museo etnográ- fico. Tal vez aún se esté a tiempo y quede material; aunque gran cantidad de éste habrá ido a parar al punto lim- pio y a chatarrerías. Creo que también tenemos pinturas, una gran obra arte- sana solanera y muchos oficios perdi- dos para recordar. Todo digno de ser expuesto para disfrute de solaneros y visitantes de fuera. Deberíamos tener un gran museo donde agrupar todo lo interesante de La Solana. Aunque la mayoría no piense como yo y sea cri- ticado, me gustaría opinar sobre algu- nos temas más, referentes a La Solana, incluso del Legado Bustillo… Tal vez el próximo año. Regino Díaz-Mayordomo García

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