GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 316

Gaceta de La Solana 37 Educación Una solanera en el PIR: “Salud mental… Las pocas plazas ofertadas y el exceso de aspirantes complican mucho el acceso de gente muy preparada a la sanidad pública V erónica R uiz -P einado L ourdes está feliz porque ha ter- minado el PIR (Psicólogo Inter- no Residente). Fue agasajada por familiares y amigos al salir del examen, pero era consciente de que las dificul- tades no habían terminado. Como ella, miles de aspirantes se enfrentaron el pa- sado 24 de enero a las pruebas de For- mación Sanitaria Especializada, que in- cluyen no solo el MIR (Médico Interno Residente), sino también el PIR), el EIR (Enfermero Interno Residente) o el FIR (Farmacéutico Interno Residente), en- tre otras. Una jornada decisiva que, año tras año, vuelve a evidenciar el desequi- librio entre el número de candidatos y las plazas ofertadas, especialmente en el ámbito de la salud mental. Así opina la solanera Lourdes Ruiz-Peinado, una de las opositoras a este tipo de plazas de empleo público. En el caso del PIR, se han convoca- do alrededor de 280 plazas para más de 4.000 aspirantes, lo que sitúa las posi- bilidades de obtener una en torno al 7 por ciento. Una cifra que refleja la ele- vada competitividad del proceso y que deja fuera a la gran mayoría de quienes llevan años preparándose. Para muchos jóvenes psicólogos, como Lourdes, que afrontaba su segunda convocatoria, la preparación se convierte en un trabajo a tiempo completo. Jornadas de estudio que superan las diez horas, renuncias personales y una presión constante mar- can un proceso en el que “una sola pre- gunta puede marcar la diferencia”. Más allá de los datos, el examen implica un importante desgaste emocional: incer- tidumbre, sensación de vida en pausa y el riesgo de tener que empezar de nuevo tras meses o años de esfuerzo. Una doble tensión Este contexto se enmarca en un debate más amplio sobre la situación de la sa- lud mental en España. Tras la pandemia, la demanda de atención psicológica ha aumentado de forma sostenida, mien- tras que el número de especialistas en el sistema público continúa siendo inferior al de otros países europeos. El resultado es una doble tensión, miles de aspirantes compitiendo por un número limitado de plazas y un sistema sanitario que afronta listas de espera prolongadas y una alta carga asistencial. “Si la salud mental es una prioridad en el discurso público, también debería reflejarse en el número de plazas que se ofertan, porque detrás de cada plaza que no se convoca hay pro- fesionales que no se forman y pacientes que siguen esperando a ser atendidos día tras día”, cuenta a GACETA. Mientras tanto, quienes opositan con- tinúan preparándose con la vocación de trabajar en el sistema público y contri- buir a reforzar la atención en salud men- tal. La cuestión que queda sobre la mesa es si la planificación de plazas será capaz de adaptarse a una necesidad social que no deja de crecer. Lourdes Ruiz-Peinado, tras su examen del PIR.

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