GACETA DE LA SOLANA NÚMERO 316
Gaceta de La Solana 12 Patrimonio Confiar en la Divina Providencia A los pocos meses de tomar posesión de la parroquia, unas fuertes lluvias pusieron de manifiesto el problema que ha venido sufriendo el Convento des- de hace muchos años. Las goteras del tejado del crucero mostraban el talón de Aquiles del templo trinitario. Mis antece- sores intentaron arreglar el problema, pero al cabo de un tiempo las goteras volvían a aparecer. La necesidad de atajar el pro- blema de raíz, y tal vez también un poco de inconsciencia por mi parte, hicieron que me planteara muy enserio la posibilidad de acometer en la iglesia una restauración de gran envergadura. Al principio, el proyecto parecía bas- tante asumible, por lo que nos decidimos a ponernos manos a la obra. El día que empezaron a montar el andamio de la ca- lle Arco del Convento me sentí como un niño con un juguete nuevo. El proyecto era ilusionante y ya llevábamos un año con- cienciando al pueblo y recaudando fondos para la obra. Es por eso que los comienzos fueron buenos. Con toda probabilidad pen- sábamos que la parroquia estaría abierta para febrero de 2025. Pero esas previ- siones se vieron truncadas muy pronto. Cuando los albañiles empezaron a retirar el tablero del tejado del crucero vieron que la estructura de hierro estaba en muy mal estado. Incluso una de las vigas se había desprendido de la escuadra y estaba des- cansando directamente sobre el muro. Lo que empezó siendo una interven- ción asumible se convirtió en un verdadero calvario. Tuvimos que levantar todo el te- jado del crucero del Convento y quitar la estructura. Esta intervención inesperada contrajo serios inconvenientes: encareci- miento sustancial del presupuesto inicial, prolongación del tiempo de obras, sobre- exposición de las bóvedas del crucero a las inclemencias del tiempo, decepción de algunos fieles que tenían previsto celebrar sacramentos ese año en el Convento… María Catalina, vecina de la calle Con- vento y que partió hace un tiempo de este mundo al Padre, me decía muchas veces que dónde me había metido. Y ciertamen- te, desde el momento en que las obras empezaron a complicarse, me he acordado mucho de esas palabras. Pero con el paso del tiempo y el avan- ce de las obras, Dios me ha enseñado una gran lección en mi vida: aprender a confiar en la Divina Providencia. Es cierto que han sido muchas las dificultades que hemos tenido que afrontar, pero no es menos cier- to que, en todo momento, la mano de Dios nos ha auxiliado mediante la generosidad de los solaneros y de diversas instituciones y empresas que han querido colaborar con nosotros. Además, he visto cómo la comu- nidad parroquial se ha unido con este pro- yecto desarrollando una gran creatividad para realizar actividades que ayudasen a sacar fondos para colaborar. El día de la misa de reapertura del Con- vento sentí la necesidad de hacer una gran acción de gracias a Dios a través del ros- tro de personas concretas. También quiero aprovechar la oportunidad que me brinda La Gaceta para dar las gracias a todos aquellos que habéis puesto vuestro granito de arena para que este proyecto llegase a buen fin. El encarecimiento de la obra ha supues- to un desbordamiento de nuestras previ- siones. Es mucho lo que hemos recaudado, pero no es menos lo que aún nos queda por afrontar a nivel económico. La parro- quia tiene pendiente un préstamo bancario de 180.000 euros con sus respectivos in- tereses y otro préstamo de 60.000 euros con el obispado sin intereses. En nombre de la comunidad parroquial de San Juan Bautista de la Concepción, os doy las gracias por lo ya aportado, pero también os animo a seguir colaborando para que nosotros y las futuras genera- ciones de solaneros podamos seguir dis- frutando del patrimonio religioso y cultural que nos legaron nuestros antepasados. Óscar Miguel Casas Arévalo, Párroco de San Juan Bautista de la Concepción Óscar Casas y su vicario en la misa inaugural del 7 de febrero.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTEwODM=