GACETA DE LA SOLANA 315
Gaceta de La Solana 80 Nuestra Historia El castillo de alhambra Una fortificación feudal en el Campo de Montiel L a fortaleza de Alhambra se localizaba en una posición geoestratégica funda- mental desde la antigüedad, correspondiéndose con la ciudad iberorromana de Laminium, ya que las primeras evidencias de ocupación que tenemos del cerro del castillo, al margen de materiales cerámicos prehistóricos, es la época Omeya. El topónimo de Alhambra proviene de la lengua árabe y hace referencia al color de los terrenos donde se asienta tanto el castillo como el núcleo urbano. La fortaleza, tal y como hoy se conserva, es cristiana. Su ubicación en un cerro testigo, a unos 100 me- tros al sudeste de la actual población, marcaba la separación entre el poder señorial y concejil, no muy corriente en las fortificaciones del Campo de Montiel. En el periodo andalusí, la fortificación principal estaría en la actual población, pero, en el cerro del castillo, existía algún tipo de estructura militar de apoyo. Los primeros datos seguros sobre este lugar son posteriores a la batalla de las Navas de Tolosa (1212). La plaza debió de ser ganada en 1213 y en 1214, donada a la Orden de Santiago por Alfonso VIII y siendo gestionada por Álvaro Núñez de Lara, quien lo tendrá en posesión hasta su muerte. La Orden lo recuperó dos años más tarde. En 1217 se conceden términos al “…castelo….Alfambra…” dotándolo de un amplio territorio. La delimitación del término va a ser la base sobre la que deslindaran los territorios santiaguistas del norte del Campo de Montiel con la Orden de San Juan, en 1237, y Calatrava en 1239, así como Alcaraz en 1243; “desde el Pozo del Ciervo a la CoscojaMayor, de allí a la CoscojaMenor, hasta el Cerro Pedregoso; desde el Sotiello, que está en una peña sobre el Guadiana, va luego a la Moraleja comprendiendo una y otra margen del río, a la Cañada de Viviano, tomando luego la Calzada de Montello hasta Ruidera y el Azuer, después toca con Fuenllana, partiendo de allí a Moraleja, y por Carrizosa, Puerto Perales a la Sierra de la Mesnera, a Argamasilla de Pilas Buenas con todo el Campo del Tocón hasta encontrarse con el Pozo del Ciervo”. Importante zona de paso En 1227 aparece citado ya como punto para el cobro de montazgo, por lo que se confirmaba que se trata de una importante zona de paso (Cañada Real de los Serra- nos) relacionada con el tránsito de ganados desde el área conquense hacia los pastos de invernada de la tierra de Jaén. En 1241, se configuro plenamente la encomienda de Alhambra, dotada de un amplio término, con una vocación principalmente ganadera debido a la importancia de sus dehesas. El siguiente hito importante será la concesión del fuero de Cuenca a la población en 1243, convirtiéndose en villa por expreso deseo del Maestre Pelay Peláez, lo que dotó de un poder importante dentro de la comarca y en el organigrama de las posesiones de la Orden de Santiago. Hay que encuadrar este proceso edificatorio entre mediados y el ultimo tercio del siglo XIII, coincidiendo con la consolidación de la encomienda alhambreña. Du- Castillo de Alhambra sobre su 'perfecto' cerro rante el siglo XV, el castillo siguió en uso como centro recaudador de las rentas de la Encomienda formada por Alhambra y la cada vez más pujante población de La Solana. Una de las últimas noticias que tenemos del mismo, al final de la Edad Media, fue su ocupación por parte del maestre de Calatrava, Pedro Girón, junto con las tropas del condestable, don Álvaro de Bazán, en 1446. En el si- glo XVI, mas concretamente en 1555, la fortificación aún seguía en uso, como se desprende de un contrato de obras para el arreglo de ciertas zonas muy deterio- radas, principalmente en la puerta de ac- ceso y las estructuras interiores. Los continuos problemas que provo- caban los ataques contra la fortaleza de Alhambra, su ocupación por los Manri- que, unidos al mal estado de conserva- ción y los importantes gastos que ocasio- narían su reparación, sumado al hecho de que el castillo se hallara aislado del pueblo, provocaron que el comentador Mosén Diego de Villegas se desentendie- ra de él. A finales de la Edad Moderna, continuando en la Edad Contempo- ránea, el castillo perdió prácticamente todas sus estructuras interiores, convir- tiéndose en un centro de producción aviar al construirse un palomar que ha transformado gravemente la construc- ción militar. Así era el castillo Para su análisis arquitectónico, po- dríamos diferenciar hasta tres sectores. El primero se asocia a un posible recinto bajo, a modo de cerca en la ladera media del cerro; el segundo, identificado con la barrera de la fortaleza, se correspon- de con el espacio de un antemural que servía de barrera baja a la fortaleza y que permitía el acceso protegido hasta llegar a la entrada principal del castillo; y el últi- mo sector, el castillo propiamente dicho. El recinto actual tiene una planta poligo- nal de unos 700 m2, que se adapta total- mente al roquedo sobre el que se asienta. Las cortinas del castillo se encuentran erigidas mediante un solo esfuerzo cons- tructivo, uniéndose entre sí los distintos lienzos con ángulos matados o achafla- nados. Se accedía desde la puerta prin- cipal del castillo, un doble arco gótico apuntado de cantería cubierta mediante una bóveda de cañón sillería de cuidada fábrica, con las correspondientes marcas
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