GACETA DE LA SOLANA 315

Gaceta de La Solana 8 El tema bable es que sea una estafa”. “Ningu- na institución oficial pide pagos por bizum ni datos personales por teléfono ¡Mucho cuidado con eso!”. Especialmente preocupante es el engaño del ‘falso familiar’, muy ha- bitual entre personas mayores. Men- sajes como “mamá, este es mi nuevo número” funcionan porque apelan a la confianza. Su recomendación es senci- lla: verificar siempre la identidad con preguntas que solo esa persona pueda responder. “El objetivo final es siempre el mismo, que sigas hablando, que sigas pinchando enlaces y des información”. Hay una defensa que no falla: cortar la comunicación. Manipulación informativa La IA ha acelerado la difusión de fakenews, permitiendo crear vídeos, audios y noticias falsas con una rapi- dez imposible de manejar para los me- dios. Deogracias advierte que la IA no solo genera una falsedad, sino cientos de ellas al mismo tiempo, inundando las redes y dificultando la verificación. Desde la pandemia, explica que la can- tidad de información y desinformación creció exponencialmente. “Con la gente encerrada en casa y consumiendo in- ternet como única ventana al mundo, aumentaron el miedo, la conspiración y la polarización”. Esa tendencia –aña- de- continúa hoy, y la IA solo intensifi- ca ese riesgo al hacer más difícil distin- guir lo real de lo manipulado. Mirar al futuro con prudencia Deogracias no cree en una desapa- rición masiva de profesiones, como algunas informaciones avanzan, sino en una transformación progresiva del mercado laboral, que no es lo mismo. Algunas tareas, especialmente las re- lacionadas con la creación de con- tenido, la programación básica o la traducción, sí se verán afectadas por la automatización, pero los trabajos manuales y técnicos seguirán siendo imprescindibles. “Los fontaneros, los electricistas o los técnicos especiali- zados realizan labores demasiado va- riables como para ser sustituidas con facilidad por máquinas”. “Incluso en el ámbito tecnológico, la inteligencia artificial avanzará, pero siempre nece- sitará supervisión humana, ya que no entiende el contexto ni asume respon- sabilidades”. Desde su posición y visión global como empleado de una gran multina- cional, Deogracias Maroto observa este avance con una mezcla de entusiasmo y prudencia. No demoniza la IA, ya que ofrece grandes oportunidades, La IA que cura: la salud como prioridad Si Deogracias Maroto, como experto en la materia, pudiera decidir hacia dónde debería evolucionar la inteligencia artificial para ser realmente útil, lo tiene claro: la salud. “Apostaría sin dudarlo por destinar recursos para el control de enfermedades y epidemias, para el desarrollo de nuevos medica- mentos, para la mejora de los tratamientos y la investigación contra la enfer- medad, por ejemplo el cáncer”. Cree que la IA tiene sentido cuando permite reducir la dureza de los tratamientos o mejorar la calidad de vida de los pacientes, y defiende que, en esos casos, debería estar presente en todos los hospitales. Sin embargo, advierte de que a menudo la inteligencia artificial se emplea en ámbitos triviales o puramente comerciales, desaprovechando su verdadero potencial. Porque, aunque la tecnología pueda generar beneficios económicos para las empresas, solo es realmente útil desde el punto de vista social y humano cuando contribuye a que las personas vivan más y mejor. Esa es, para él, la prioridad y el gran desafío. pero al mismo tiempo exige respon- sabilidad, pensamiento crítico y edu- cación digital. “Se puede llegar a estar en la vanguardia tecnológica mundial, pero en un entorno cada vez más digi- talizado la mejor defensa sigue siendo informarse, desconfiar de lo fácil y re- cordar que detrás de cada sistema, por muy inteligente que parezca, siguen existiendo decisiones humanas”. Deogracias Maroto, durante la entrevista con GACETA

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