GACETA DE LA SOLANA 315
Gaceta de La Solana 78 Caminar y Contar Diario de la joven Gabriela N o hace mucho, una señora de La Solana, Manuela Mondéjar, nos contaba sus vivencias de su abuelo Manuel, que fue recadero con su carro y su mula. Un hombre popular y muy querido que lo mismo transpor- taba cajas de hoces con destino a Asia, que nuestro rico vino a cualquier parte, o recogía pedidos de polvorones para tiendas o domicilios. Todo ello, en un enorme local inolvidable llamado Des- pacho Central. Y rápido todo. En esa charla salió, cómo no, el nombre de una bisnieta de nombre Gabriela, como su abuela, que por esos días trabajaba en una serie, Acacias 38. ¡No la olvidare- mos!, le comentamos a la madre de tan gentil y luchadora criatura. Hemos hecho bien en esperar, por- que Gabriela Arosa Mondéjar, Ela como nombre artístico, acaba de recibir un premio de la Asociación de Produc- tores de Cine Publicitario a la mejor coordinadora, la primera mujer de este certamen en esta categoría. Una sorpre- sa, confiesa, pero por algo habrá sido y a eso se le llama trabajo, dedicación, constancia. Y algo también muy impor- tante: los “empujones” de su madre y de su pareja. Ah, y hasta de Ares, de 3 años, la misma edad de ella cuando em- pezó a estudiar danza española. Ahí se abrió la primera página de su diario. Y ya lleva muchas escritas. Ya nos hubie- ra gustado verla en su academia junto a muchas niñas de Madrid, tras el colegio, haciendo sus pinitos y soñando, a la vez que escuchaba a su profesora. Y Gabrie- la en la Universidad, a hacer su carrera de Artes Visuales y Danza. Allí sucedió algo inesperado, pero maravilloso. “A mitad de carrera, con 19 años, me surge ir a París a trabajar a Disneyland, y lo que iba a ser una experiencia de dos o tres meses al final se alargó…Me ena- moré de Disney y de su gente, mi per- sonaje Mickey Mouse regalando sonri- sas… Por causa de fuerza mayor volví a España arrastrando una lesión en el cuello. Acabé la carrera dos años en uno, mientras los fines de semana trabajaba de bailarina en una conocida orquesta de Castilla-La Mancha. Ahí comencé a coreografiar, como actriz, y daba clases de danza a los niños. No tenía un minuto libre”. Gabriela, mucha pasión. “Sí, y esfuerzo siempre. Con los aho- rrillos de la orquesta pagué un máster, quería descubrir lo que había tras la cá- mara por si me gustaba tanto como estar delante. Lo hice en “Makkers School”, producción, publicidad y cine”. La pandemia le sirvió para no pa- rar, ensayando, viendo casting, su niño, y tranquilidad en un puebleci- to de Segovia. Luego, bailarina en la serie Amar es para siempre, mucha publicidad con las marcas de Adolfo Domínguez o Vitaldent junto al pre- sentador Jesús Vázquez. Y en el pri- mero del perfume al lado del luchador Ilia Topuria. Otra luchadora Gabriela, que por hacer hasta volvió a casa por Navidad con el turrón El Almendro del año pasado. ¿Hablamos de la Solana? “La Solana y su gente es encantado- ra, ya me lo había dicho mi madre y abuelos. Una vez, en carnaval, me dis- frace con vestidos de mi madre hechos a mano. Ir a casa de mis abuelos era como estar en un parque de atraccio- nes; la casa, gigantesca, tan a gusto en cualquier rincón. Se quedaban emo- cionados con mis vídeos, qué buenos. Iba por la calle y mi madre hablando a sus amistades como si nunca se hubie- se ido mi familia de allí. Las raíces son las raíces... Y mi madre, un ejemplo a seguir, tan trabajadora. ¿Y sabes?, no se perdió ni uno de mis certámenes de danza, exámenes, el primer casting que hice… Y nos cogieron a las dos. Siempre me dice que estoy viviendo todo lo que le hubiese gustado a ella”. L uis M iguel G arcía de M ora Gabriela, en la serie Acacias 38 Gabriela Arosa, con su abuelo Manuel en La Solana
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTEwODM=