GACETA DE LA SOLANA 315
Gaceta de La Solana 77 Desde mi retiro mejora en los cultivos, técnicas y comercialización, amén de la roturación y notable aumento de la superficie dedicada a la viña del entorno -Campo de Montiel-. El final del siglo XVIII y casi todo el XIX, trajeron para nuestra menguante ganadería e indecisa agricultura -y para todo el resto del país- desventuras, tropiezos y retrasos: las guerras contra el Francés -y con los virreinatos americanos-; la bobalicona perdida del comercio ultramarino; las obtusas guerras carlistas; las asonadasmilitares y el terco bandolerismo... Sólo la llegada del ferrocarril a Valdepeñas, con el celebrado y benéfico “tren del vino” -1861- dio un noble empujón a la vacilante deriva vitivinícola. Quiso la desgracia francesa de la filoxera -1863- echar un benéfico capote a nuestra atribulada viticultura, ya que todo lo que ésta producía estaba vendido en Francia: ya fuera como vino tranquilo o para destilar. ¡El desiderátum! Y, ante un panorama tan favorable la tierra dedicada al viñedo tuvo un crecimiento exponencial ¡Miel sobre hojuelas! Lástima que, excepto unos pocos, los demás no tuvieran en cuenta el viejo refrán: “Cuando las barbas de tu vecino...”. Y es que la plaga de filoxera llegó en 1910. Y la reacción sensata fue lerda, discutida y deslavazada. Además, en ese lapsus de tiempo, en Francia ya habían recuperado su potencial y aquí sobraba vino. Como siempre, se discutió mucho pero se reaccionó tarde, mal y nunca. Con todo, la fortuna quiso darnos otra oportunidad: la 1ª guerra mundial puso a los grandes productores de vino europeos frente a vicisitudes productivas insostenibles. De nuevo, nuestra neutralidad nos abrió un enorme mercado casi sin competencia... Y otra vez no se supo aprovechar tan clara ocasión... En fin, que teniendo -en conjunto- la mayor superficie de viñedos del planeta seguimos malbaratándolo; vendiéndolo a granel o embotellándolo sin casi valor añadido. Y con una perspectiva de consumo menguante para ese perfil de vinos... Así que, de “aquellos polvos vinieron estos lodos”. Otro día os contaré el siguiente capítulo, aunque muchos ya lo conocéis. J esús V elacoracho J areño Recreación de uva tinta entre barriles de vino
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