GACETA DE LA SOLANA 315

Gaceta de La Solana 75 Opinión tereses y preocupaciones. Este mecanismo podría ayudar a minimizar ciertos riesgos que son demasiado comunes en la política contemporánea, como la toma de decisiones parcia- les dejando al lado el interés común. ¿Es posible que la ciudadanía resuelva bloqueos políticos y aporte soluciones con gran apoyo so- cial? El primer gran ejemplo moderno de esta experiencia data de 1998, durante la Convención Constitucional australiana, cuyo objetivo era decidir si Australia debía convertirse en una república. La convención, de carácter nacional, reunió a 152 delegados de todos los estados y territorios. Aunque finalmente el referéndum rechazó la propuesta, el proceso supuso un importante precedente participativo. No obstante, uno de los casos más emblemáticos es la Asamblea Ciudadana de Irlanda. En este país, la regula- ción del aborto había generado un conflicto político y mo- ral enquistado durante décadas. Ante la incapacidad de los partidos políticos para alcanzar un consenso, el Gobierno decidió en 2016 convocar una Asamblea Ciudadana de 100 personas seleccionadas por sorteo para poder decidir sobre su regulación. El grupo, representativo de la sociedad irlan- desa, recibió información experta, escuchó testimonios y deliberó durante meses. Su trabajo, basado en la escucha y la reflexión colectiva, permitió abrir un camino que la po- lítica institucional no había logrado construir. La Asamblea recomendó reformar la Constitución para permitir la lega- lización del aborto, y sus conclusiones sentaron las bases del referéndum de 2018, en el que una amplia mayoría (más del 70%) votó a favor de la propuesta ciudadana. La experiencia irlandesa se ha convertido desde entonces en un referente internacional. No solo porque contribuyó a resolver un conflicto moral y político de enorme calado, sino porque demostró que un grupo de ciudadanos corrien- tes, seleccionado al azar y debidamente informado, puede ayudar a desbloquear debates en los que la política tradicio- nal se muestra incapaz de avanzar. Estas iniciativas cada vez más habituales a nivel mun- dial, también en nuestro país, nos hacen reflexionar sobre la labor que puede aportar la ciudadanía en la definición y solución de problemas públicos, cuando reciben la informa- ción necesaria y debaten en espacios neutrales para lograr las decisiones más consensuadas. Las democracias representativas no están en crisis por- que se haya dejado de creer en la democracia, sino porque los mecanismos que utilizamos para hacerla funcionar ya no bastan por sí solos. La innovación democrática nos ofre- ce múltiples mecanismospara que la ciudadanía deje de ser una mera receptora de servicios y se convierta en un actor político informado y relevante. Y t ú , ¿Qué harías si te invi- tasen a formar parte de un grupo de ciudadanos que colabo- rase en la toma de decisiones en La Solana?

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