GACETA DE LA SOLANA 315
Gaceta de La Solana 74 Opinión De vuelta al gobierno del pueblo: El sorteo cívico ante la crisis de representación política E n los últimos años, las democracias europeas mues- tran síntomas evidentes de desgaste. Sus pilares fun- damentales —la representación política, la confianza ciudadana y la capacidad de las instituciones para dar res- puesta a problemas reales— atraviesan un momento deli- cado. La política, lejos de canalizar las demandas sociales, parece cada vez más prisionera de intereses sectoriales. Mientras tanto, el ciudadano común observa este escenario desde una creciente distancia crítica. Esta desafección política, entendida como el sentimiento negativo hacia los políticos, los partidos y el funcionamien- to del sistema, no ha hecho más que intensificarse. La per- cepción de que los políticos no representan las necesidades reales de la población y que la política se ha convertido en un foco de conflicto y polarización alimenta un malestar de- mocrático que se extiende por toda Europa. Ante este panorama, muchos investigadores y actores sociales coinciden en que la democracia necesita una reno- vación profunda, capaz de abrir nuevos espacios que com- plementen a las instituciones representativas tradicionales. La participación ciudadana, entendida como la incorpora- ción activa de los ciudadanos en las decisiones públicas, es uno de los elementos clave para revitalizar la democracia. Sin embargo, la participación voluntaria presenta desequili- brios importantes: los sectores con menos recursos socioe- conómicos suelen estar infrarrepresentados y los grupos organizados tienden a ocupar el espacio de participación frente a la ciudadanía con una voz que, a menudo, no refleja la diversidad social. Por ello, se ha vuelto necesario explorar nuevas fórmulas que permitan una participación más inclu- siva, equilibrada y efectiva. Aunque pueda parecer una innovación radical, el sorteo para elegir representantes tiene raíces muy antiguas. En la Atenas clásica —la cuna de la democracia— era un pilar fundamental para asegurar la igualdad política entre los ciudadanos. La Boule, o Consejo de los Quinientos, ejem- plifica esta práctica: un órgano encargado no solo de ejecu- tar decisiones, sino también de preparar los asuntos que la Asamblea debía debatir. Sus 500 miembros, seleccionados por sorteo y obligados a ejercer el cargo durante un año, rotaban constantemente. Con mandatos breves y cargos ocupados por ciudadanos escogidos al azar, resultaba casi imposible que una persona o un pequeño grupo concen- traran poder o manipularan el proceso político mediante influencias o sobornos. En los últimos años, el sorteo ha vuelto al debate aca- démico y político como un posible complemento a las de- mocracias representativas. Una de las aplicaciones más relevantes del sorteo es la creación de “Minipúblicos Deli- berativos”: grupos de ciudadanos seleccionados al azar, pero de manera estadísticamente representativa, que se reúnen para analizar en profundidad problemas públicos y formu- lar recomendaciones. La fortaleza del minipúblico deliberativo radica en que se incrementa el criterio de imparcialidad o neutralidad. De este modo, la ciudadanía se podría sentir reflejada en las opiniones de los participantes con los que comparten in- P or A ntonia G onzález S alcedo V icedecana de C iencias P olíticas de la U niversidad de M urcia
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